viernes, 28 de agosto de 2009


Un artículo de Eduardo Galeano
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!
Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor.
Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII) No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo. Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!! Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

26 comentarios:

Marina-Emer dijo...

Hola Roxana ...quiero desearte un fin de semana feliz ...no se si estas de vacaciones ...yo estoy en casa ya
besos
Marina

Silvia dijo...

Excelente el texto... generación de usar y tirar estamos creando, o quizás seamos ya algo así, a pesar de lo que hemos vivido en la niñez, nos dejamos arrastrar.
¡qué me encantan tus reflexiones, ya lo sabes!
Besicos y buen fin de semana

Arantza G. dijo...

Eso si que era economía de mercado y lo demás son tonterías.
Yo recuerdo cómo mi abuela remendaba los calcetines de mi abuelo y echaba trozos a las sábanas que estaban desgastadas. Hoy...ríete tú de esas historias.
Me ha encantado la entrada. Maravilllosa.
Besos

Sara dijo...

Chapó!!!chapó!!! pa quitarse el sombrero, me ha gustado muchisimoooooooooooooooooo.Me lo guardo
Buen fin de semana, yo me voy mañana hasta el lunes, a mi LLanes adorado que el día 1 ya comienza el currito.
Un abrazoteeeeeeeeeeee

Isabel dijo...

todo de usar y tirar, los tiempos cambian, muy buen post. Un beso

LOLI dijo...

Que bueno!!!quien es este hombre?
Lo he dicho cada vez que se nos rompe algo,lo hacen adrede!!en casa de mis padres TODO duraba muchisimo,el frigorifico,el termo,la lavadora...cuando me fuí de casa nunca habia cambiado mi madre nada de eso y ahora cada tres años se rompe la lavadora,el termo...etc.
Muy bueno!!!BUENA LECCIÓN
UN BESAZO

i am... dijo...

Que texto tan fantástico. Me ha recordado a mis abuelos, a mis padres. De pequeños nos enseñaron a guardar las cosas, a que debíamos cuidarlas, y repararalas. Creo que algo consiguieron hoy, que ando metida en plena mudanza de casa, me doy cuenta de cuantas cosas tengo guardadas, por si acaso vuelven a servir, despues de todo parece que aprendí la lección.

Saludos

Delia Regina dijo...

Un texto que nos vuelve al pasado y nos toca a nosotros discernir qué vale la pena conservar o qué no porque no hace falta.
Un abrazo.

F. J. Zamora dijo...

qUE GRAN ARTICULO Y ME SIENTO REFLEJADO EN EL, HAY COSAS QUE YO VIVI. hOY HAY QUE CONSUMIR HAY QUE GASTAR PARA ENRIQUECER A OTROS. dEVERIAMOS VOVER AL PRINCIPIO, Y ESO NO ES RETROCEDER QUIZAS SEA EMPEZAR A CRECER.

UN BESO
NAMASTE

los pensadores dijo...

Hola! muy cierto el texto.. ademas ahora muchas cosas se haen para romperse despues de un tiempo, para q compremos otras y siga el circulo vicioso... te esperamos en nuestro blog, un saludo!

Antonio dijo...

Después de mis vacaciones encuentro este estupendo texto, Roxana, con el que me identifico. Esto de haber superado los cincuenta te ubica en tiempos pretéritos que muchos jóvenes no imaginan. Hoy todo es fungible y para colmo las casas que tenemos son pequeñas, pisos de 70 m2 en la ciudad, donde no cabe nada. En mi caso, mantengo el hábito de conservar y dado que también poseo una casa en el pueblo, largo para allá todo lo que no cabe en la ciudad. El problema es que tengo tres trasteros llenos de cosas antiguas, que tienen valor sentimental y que son el espejo de mi infancia. Además suelo guardar muchas de las cosas que reemplazo, no sé para qué (ordenadores, maletas, juguetes, etc. De cuando en cuando tengo que hacer una limpieza general y establecer criterioso de uso. Todo lo que no se haya usado en los últimos X meses va a la basura.
Un afectuoso saludo y de nuevo espero seguir leyéndote

anna dijo...

No conocia este Señor pero me gusta como piensa, y creo que tiene razon.

Buena entrada Roxana. Feliz fin de semena.

Besos

DEMOFILA dijo...

Buena reflexión, pero tengo entendido que no es bueno guardar lo que no sirve, si no se puede aprovechar,dicen que trae mala suerte.
Hay veces que almacenamos, montones de cosas, y luego, al ordenar, tiramos más de la mitad, me refiero a todo tipo de cosas, es bueno limpiar de vez en cuando los armarios, cajones, muebles de cocina, hoy en día no estamos en esas casas antiguas en las que cabía todo, hay que limitar, el espacio es más reducido.
No es malo guardar, pero no más de la cuenta.
Los tiempos han cambiado, para mal, pero los avances del tiempo no se pueden detener.
Besos, que sigáis igual de primorosos, y contadme, por favor, como lo hacéis, me encantaría saber aprovechar cosas que creo inservibles.

Poseidón dijo...

Hola Roxana ,

cuanto tiempo sin saber de ti.

Saudades!!!!!!!!!!

besos

María Laura dijo...

HOLA ROXANA,
ME PARECE A MI?

O ME LEISTE EL PENSAMIENTO?

JAJAJAJAJA,

BESOTES,

PD: YO TAMBIEN LAVÉ PAÑALES, Y GUARDO TODO POR LAS DUDAS.
JAJAJAA
NO TENEMOS CURA.

*Luna dijo...

Hola cielo un excelente texto siempre me gusta leerte para mi es un placer
un beso y feliz fin de semana

Persis dijo...

Lo más grave es que la amistad también corre riesgo de entrar dentro del grupo de cosas que se usa y se tira. Espero que no. Un besote!

Mundo Animal. dijo...

../’´’´’\
.//^ ^\\
(/(_♥_)\)_______¡HOLAAAAAA!
._/”*”\_
(/_)^(_\)
INTERESANTE ARTICULOOOO. TE DEJO UN SALUDO DESDE MI MUNDO ANIMAL
BONITO FINDEEEEE
CHRISSSSSS

Rita dijo...

Me ha gustado este escrito, y como lo entiendo!!! yo también soy de esa generación, él solo tiene 3 años más que yo, muchas veces he pensado esas cosas que él dice, me encanta ver que no soy un bicho raro, un beso y feliz finde

La sonrisa de Hiperión dijo...

El testo es buenísimo. Tienes muy buen gusto.

Saludos y un beso!

Valdemir Reis dijo...

Hola Roxana.
Aceptar y llegar a matar el anhelo de hacer una visita. Gracias a aquí! Confieso que me gustaría volver más a menudo, pero el "MBA" sigue siendo fuerte y el clima estaba muy dividida, no obstante las fechas fijadas para visitar la preciosa amigos (as). En esta ocasión quiero compartir el poema de Machado: "buenos amigos. Bienaventurados los que tienen amigos, los que tienen ellos sin preguntar. Amigo, porque no se puede pedir, no comprar ni vender. Amigo a Sente gente! Bienaventurados los que sufren por los amigos, que hablan con la mirada. Porque los amigos no te callas, no se trata, o se rinde. Amigo, entendemos! Bienaventurados los que guardan los amigos, que entregan el hombro para llorar. Debido a amigo sufre y llora. Amigo no tiene tiempo para la consola! Benditos sean los amigos que creen en su verdad y mostrar la realidad. ¿Por qué amigo es la dirección. Amigo es que falta la base cuando el suelo! Benditos sean todos los amigos de las raíces, es cierto. Porque los amigos son los herederos del ingenio real. Tener amigos es la mejor complicidad! Hay gente que llora al saber que las rosas tienen espinas, hay personas que sonríen al saber que las rosas tienen espinas! "Deseo un gran fin de semana. Mucho éxito, mucha paz y de luz. Shine on forever! Quédate con Dios. Salud!.
Valdemir Reis

Paco Bailac dijo...

Un saludo cordial querida Roxana.
El texto me ha dado energia dentro de la duda.
Hasta pronto.
pacobailacoach.blogspo.com

Beeril dijo...

Y yo que trato de guardar todo lo guardable (y lo que no es, se intenta...) vaya, vaya...

Un saludo, Roxana, un texto espléndido!

DEMOFILA dijo...

Hola, he echado un vistazo a mi blog, y he visto tu comentario.
LLevas razón, no es lo mismo estar sola, que la soledad, la soledad no te deja, si tu deseo es estar sola, esos momentos los disfrutas contigo misma, con tus pensamientos, con tus meditaciones, pero no hay que estar demasiado tiempo, eso te puede angustiar.
No llames a la soledad, no es buena compañera, si te apetece estar sola, poco tiempo, por faaaa, estar sola es prima hermana de la soledad.
Un beso, volveré a visitarte.

ainhoa dijo...

Hola Roxana ya estoy de vuelta de mis vacaciones y me paso a dejarte un fuerte abrazo....besossss

Adri dijo...

Visitá este sitio:
http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/
Desde hace bastante tiempo circula por Internet la crónica "Desechando lo desechable" y lo hace con el título "Me caí del mundo y no se como se entrar" o "Porque todavía no me compré un DVD", "Para los de más de 40", "Ahora todo se tira", etc,etc con la firma del reconocido escritor Eduardo Galeano.

Estos textos NO SON DE GALEANO.

La versión original (sin las modificaciones que sufrió en los últimos meses) corresponde al escritor uruguayo Marciano Durán y se encuentra en la siguiente página

http://www.marcianoduran.com.uy/?p=176

En la edición del 8 de marzo del corriente 2009, el diario “La Capital” de Rosario (Argentina) entrevista al escritor Eduardo Galeano y el artículo es levantado -además- por medios de México.

“…el autor de Las venas abiertas de América Latina, Memoria del fuego y El libro de los abrazos, entre otros libros, se muestra dispuesto al diálogo. Durante la entrevista el escritor uruguayo hablará del valor de la mirada, su dolor por el mundo presente, su esperanza y su desesperanza, su visión de internet y tres de sus pasiones: el fútbol, el amor y la literatura“–comienza diciendo la nota.

En una parte del reportaje el estimadísimo Galeano dice:

—”…por ejemplo, mi trabajo más felicitado, más laureado, que circula por Internet no me pertenece, y desconozco quién me lo atribuyó. Se llama “Por qué no tengo DVD”, que además no es cierto, porque yo sí tengo DVD. Pero ocurren cosas desopilantes cuando algunas personas maravilladas con ese texto me felicitan. A mi me da cierto pudor incluso defraudarlas y suelo no aclararles nada (risas)…”
Resumiendo:
a) Galeano dice que el texto no es de él.

http://www.marcianoduran.com.uy/?p=335

http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2009/3/edicion_20/contenidos/noticia_5172.html

Para seguir leyendo cosas de Eduardo Galeano, visitá este sitio

http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/