Hola !
¡Como te llamas?
Esperanza
Quien preguntó era un señor mayor , que la vió sentada en el umbral del porche de una casa en el barrio de Coghlan.
Observó en ella cierta soledad y pensamiento de tristeza, lo cual lo llevó a acercarse.
De que otra forma comenzar un diálogo!.
Ella pronunció su nombre con una vocecilla suave y dulce.
En la forma en que lo pronunció, sonaba como dicho por un ángel.
Así se la veía!
Pelo rubio dorado, bucles, ojos color miel, tez blanca, muy blanca!.
Su mirada era de gran profundidad, aunque su edad era corta.
Tenía algo que me atrajo fuertemente.
Pensando, luego supe que esa atracción se debía a su gran capacidad de amor, a su sensibilidad, a su vulnerabilidad.
Cuando miraba era transparente.
¿Qué haces aquí sola? Pregunté.
No tengo con quien hablar.
Mis padres trabajan y cuando están en casa se ocupan de mi hermano todo el tiempo y siento que quiero alejarme.
Cuando puedo me encierro en el baño a pensar o llorar y otras veces cuando me dejan salir, me siento a ver pasar gente.
No quiero estar dentro!
¿Puedo sentarme a tu lado y hacerte compañía?
Si quiero!
Que edad tienes?
10 años
¿Y usted?
72
¿Tiene nietos?
Si, 3. Pero los veo solo los domingos, único día de visitas.
¿No te gusta estar con tus padres y hermano?
Mi padre es una persona muy nerviosa, que esta siempre de mal humor y preocupada.
Todo lo que hacemos con mi hermano le cae mal. Siempre grita, se enoja y a mi hermano le pega mucho, a veces con el cinturón.
La otra vez casi le tira un sifón a la hora del almuerzo!.
Mi madre debe ponerse siempre en el medio, para defenderlo.
Aunque a veces mi hermano lo enfrenta y como no puede pegarle, pues tiene 15 años, cierra el puño y da una trompada a la puerta.
Yo me escapo porque tengo miedo que pueda hacer lo mismo conmigo.
Por eso me porto bien y obedezco.
Cuando se acuesta y necesita algo, con un silbido nos llama desde la cama y ahí tenemos que ir, mi madre o yo, a ver que quiere y luego llevarle lo que pide.
Ni por nuestros nombres nos llama! Solo con silbidos!
Recordando aquel encuentro no programado y teniendo siempre en mi cabeza aquellas situaciones de profundos conflictos, las cuales me acompañaron siempre y están grabadas no solo en mi memoria, sino en mis actos, es que he decidido, luego de la muerte de mi padre, buscar las respuestas a las oportunidades que se me presentan y empezar a vivenciar lo que quiero, lo que siento, lo que tengo y quien soy.